Mujer que no quería ser mujer

Eva Perón fue una figura que rompió con los estereotipos femeninos y definió una modalidad política que la convirtió en un icono mundial, pero no solo por su carrera como locutora y actriz de radioteatros sino por ser la “abanderada de los humildes “.

Sin embargo, se ha instaurado la idea ficticia de una Evita feminista por involucrarse en la participación política de las mujeres.

En “La Razón de mi Vida” Eva Perón afirmó explícitamente que las feministas “querían ser hombres y que estaban resentidas con las mujeres”. A su vez, declaró que “parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres.”

El rol de la mujer ha tenido un lugar histórico muy importante en el peronismo, pero según la historiadora española Marysa Navarro, “Evita descubrió a las mujeres a través de Perón”, que fue quien instauró el tema cuando fue el primer Jefe de Estado en la Argentina.

El Partido Peronista Femenino fue creado en 1949 luego de obtener el sufragio femenino en 1947. Integrado solo por mujeres, la presidenta era Eva Perón. Su compromiso desde ese entonces fue innegable por el lugar histórico que dio a las mujeres para jugar un rol importante en la política argentina.

Asimismo, la directora del CONICET, Dora Barrancos recuerda que en ese entonces “las feministas estaban enroladas en una corriente completamente adversa: muchas eran socialistas, adherían al librepensamiento o eran liberales” y solo fueron unas pocas las que se adhirieron al peronismo.

En la actualidad, los múltiples movimientos feministas suelen tomar como referentes a mujeres que fueron pioneras en contextos difíciles para pronunciarse y denominarse como tales. Es casi evidente que muchas de las personas que están involucradas fueron influenciadas también por Evita, por su libertinaje y acción social notable.

Para Barrancos, Evita expresaba una “contradicción extraordinaria” ya que, sin participar activamente en el feminismo como movimiento y bandera política, “fue un rol excepcional en la promoción de la participación política de las mujeres” y hoy se puede juzgar a su figura como una mujer que por el contexto histórico y por su ideología no supo afirmarse como partidaria de un movimiento mayor.

 

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¿Un legado que avanza?

La marcha del pasado 30 de agosto avivó las llamas de un conflicto universitario que nos retrotrae a las movilizaciones de 1918, la irrupción del movimiento estudiantil y la revolución más importante de América latina que conformó una “Universidad avanzada”, pero que en la actualidad resulta atrasada.

La búsqueda, en el gobierno radical de Yrigoyen, era por un modelo de Educación Superior cada vez más inclusivo, que significara una ruptura con el elitismo dominante de la época y el nacimiento de una universidad autónoma y democrática. Los reclamos eran claros para la época: libertad de cátedra, acceso a la enseñanza por concurso, la extensión universitaria y educación laica.

En el marco de los 100 años de la Reforma Universitaria se puede percibir el legado que dejaron los reclamos del pasado como los lazos de solidaridad con el movimiento obrero y la inclusión de clases sociales que hoy perciben una educación pública y de calidad. Sin embargo, los derechos que en ese entonces interpelaba a los reformistas, actualmente no se amolda al actual contexto político, económico y social, donde se reclama presupuesto y salarios docentes dignos.

Según una evaluación hecha por rectores y vicerrectores de universidades nacionales de todo el país, sólo en el año 2016 el pago de servicios de deuda se llevó el equivalente a 4,8 presupuestos universitarios; en el 2017 la equivalencia fue de 3,6 presupuestos. El desfinanciamiento de la educación pública en la Argentina ya no se percibe como un reclamo sindical sino como una condición general para la continuidad de un sistema educativo integro.

El número supera enormemente lo ya conocido: 57 Universidades son las afectadas en el país. Según La Nación, hay 5 claves del conflicto a considerar: salarios, el presupuesto,  el impacto, la paritaria nacional y quienes negocian, (seis gremios representativos)

En un contexto de parálisis en la infraestructura universitaria, de desfinanciación, y a su vez, en el centenario del histórico movimiento estudiantil de 1918, el reclamo dejó de verse meramente estudiantil para involucrar a toda una comunidad educativa y que, si bien las luchas difieren por un cambio de época, para Danya Tavela, secretaria de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación: “las marchas son una expresión genuina de la democracia. Forma parte de la política”.

El mes sin retorno

Los dulces se terminaron, el postre también. Aún divago en algunas señales que no interpreté. Sus promesas que no se efectuaron se unieron a un mar de dudas.

Las fotos las escondí, los libros los devolví y algunos mensajes los guardé.

La botella del fin de semana anterior la terminé tras un largo sermón.

Segundo fin de semana, tercer fin de semana y llegó el cuarto fin de semana que marcaría un cierre. Una vida que ya no iba a ser la misma, que poco a poco se iba haciendo mostrar más solitaria, en búsqueda de las respuestas que no me dio.

La decepción se puede transformar en un parche para el dolor y aquel desamor que terminó con la rutina, nubló mis días.

Tras un largo traspié, me levanté y lo intenté. Resbalé pero me levanté otra vez, porque comprendí y acepté a pesar de las frustraciones.

Porque aquel fin de mes de alguna manera lo sabía, sabía que esa noche sería la última. La frialdad lo hacía notar, nada es casual y no existe el retorno.

Comenzó la revolución feminista

“¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer…!” – Así cantaban y vociferaban una de las tantas canciones que retumbaban en las calles de Buenos Aires. A veces, al ritmo de un cántico del momento, escuchado en una serie de Netflix y que contenía la sintonía perfecta para la letra que todas repetirían luego. Pero en sus voces, no habitaba una diversidad que reflejara competencia sino que compartían algo en común: el GRITO de las mujeres por la llegada del #8M.

#NosotrasParamos #NosParamos #WeStrike #FeministStrike #WeTogether #LottoMarzo #MeToo #NiUnaMenos #AbortoLegalYA, fueros algunos de los hashtag que alrededor del mundo se reproducían segundo a segundo en las redes sociales y principalmente en Twitter.

Países tan distantes como Indonesia, Corea del Sur, Japón, Estambul, Turquía, España, Venezuela, entre otros, hoy tienen su postal de un día histórico.

Cada país tiene su historia, su foco particular en una lucha mundial que es la igualdad de género; como lo es acá el Aborto Legal y el Ni una menos que recorrió océanos. La violencia machista y el abuso sexual fueron el centro de Estambul, Turquía.

Sin embargo, por más que nos dividieran el idioma, la raza y las distintas brechas que pudieran existir, las mujeres logramos generar una unión en el mundo donde todas compartimos algo en común: la lucha y el reconocimiento.

Otra estrofa del cántico que vibraba en nuestras tierras decía: “Ahora que si nos ven…”, como representando al grupo invisibilizado de la sociedad, el excluido y el marginado de los géneros. Pero que ahora, con más fuerza y empoderadas pudimos salir a las calles a demostrar que esa historia quedó atrás.

El jueves 8 de marzo de 2018, no fue uno más de los tantos “Día de la mujer” que venían transcurriendo con naturalidad.

Ya no se veía en las calles tantos hombres con rosas y bombones en la mano, y si los había, eran una minoría alrededor de las tantas niñas y mujeres jóvenes con sus pañuelos verdes alrededor del cuello o en sus muñecas.

Era muy temprano a la mañana cuando las calles de Avenida de Mayo se iban colmando. Llegando a la tarde, los subtes venían repletos de parejas, madres con hijos, ancianas, pero en su mayoría, adolescentes. Con sus rostros pintados y maquillados de color verde y violeta, se percibía que no solo se sentían hermosas, sino fuertes y con hambre de lucha. En otras palabras, se sentían empoderadas. Hoy era su día y el mundo reclamaba de ellas.

Eran las 16:30 y Congreso comenzaba a llenarse de gente. Cada vez veías más carteles con sus distintas frases, algunas personales y otras reflejaban consignas habituales en el colectivo feminista.

A las 17:00 la marea se asomaba y con más fuerza. Las chicas de los “Tambores en lucha” venían trayendo al Congreso aires de baile y ritmo para acompañar esta marea feminista que estaba trayendo ruido a la Plaza del Congreso.

Ahora, ¿qué nos dejó este #8M?, nos queda mucho por contar, nos queda mucho por discutir… por aquellas mujeres que ayer abandonaron sus lugares de trabajo, sus casas, sus colegios o centros de estudio; que tocaron la puerta de la abuela, de la amiga o que se encontraron en la boca del subte o mismo adentro del subte y que no se necesito más que una llamada de atención para salir juntas, abrazadas a la lucha como si fuera aquella hermana perdida que al fin podrían volver a ver de nuevo.

Dos palabras: Libertad y sororidad.

Las calles de Buenos Aires ya no le sonríen a una “muchachita en flor” como cantaría Carlos Gardel; le sonríen a las mujeres y mujercitas valientes que este 8 de Marzo se tiñeron de violeta y verde para encabezar la revolución feminista más grande de la historia, esa que crece y promete.

La bandera de la igualdad ya esta flameando y se llama feminismo. Esta marea avanza y arrasa con cualquiera que se interponga entre los derechos de las que alguna vez fueron silenciadas y violentadas. Ya no existe el miedo, solo hambre de lucha y poder por las que ya no están y las que vendrán.

Héroe a prueba de balas

Mientras Venezuela se encuentra envuelta en una crisis, en el mundo además del nombre de Nikolas Cruz, se escucha y se lee, Anthony Borges.

15 años tiene él. 19, Nikolas Cruz, quien no titubeó ante su primer disparo y que luego, dejó internado al joven venezolano Anthony Borges.

En el Instituto Marjory Stoneman Douglas de la Florida no solo se percibe dolor.

La masacre que causó alrededor de 17 victimas, fue escenario de protagonistas a los que hoy los niños y niñas rezan; por agradecimiento, por su amistad, por su amor, por salvar sus vidas, por ser sus HÉROES.

“El héroe de Parkland”, así lo llaman. Anthony Borges recibió cinco disparos durante el tiroteo que recorre continentes y fue el quien simplemente “tomó la iniciativa de salvar a sus compañeros de clase”, según manifestó un joven que aconteció el hecho a su lado, al igual que la maestra de su clase que murió al instante.

Solo necesitó un segundo de decisión, para que una puerta los resguardara del peligro que se asomaba en el sureste Estados Unidos y que significó una tragedia.

El proyectil que casi roza su hígado y convirtió en milagro al héroe hispano que intentaba proteger la vida de 20 estudiantes; hoy, fuera de peligro y tras sus cinco disparos en las dos piernas, en el muslo superior izquierdo y en la espalda, recibió 148.000 dólares de 4.616 donantes para su recuperación.

Anthony, que nació en Estados Unidos, pero a sus cinco años se dirigieron a Venezuela junto a sus padres, regresaron cuando el cumplió 12 por la situación que se vivía en el país.

Una promesa de vida mejor, que se convirtió con el correr de los años en un nuevo comienzo para Anthony, tras convertirse el 14 de febrero de 2018 en un día histórico para Florida.

No es una más de las tantas historias que salieron a la luz, como la del profesor Aaron Feis, que desinteresadamente también protegió a los estudiantes del tirador tras el acontecimiento histórico y memorable para muchas victimas.

Su interrupción y poder de decisión que podría haber acabado con su vida, permitió que muchos hoy no solo puedan contar lo ocurrido sino que puedan devolverle a Anthony Borges esos segundos que significaron una oportunidad más para aquellos 20 compañeros del Marjory Stoneman Douglas.

“Big Little Lies” = sororidad

BIGMensajes que te hielan la sangre, falacias sin resolver, presentaciones deslumbrantes y actrices que vuelven a la pantalla a través de un montaje entretenido y poco convencional.

Esta ficción se convertirá en un antes y un después poco visto en la televisión.  La trama no tiene un solo sitio de despliegue porque las imágenes irán poco a poco revelando el contenido más ansiado por el espectador.

Cada flashback resuelto es cada paso exponencial que dará alguna de las protagonistas. Y es que el final de esta serie es clave para el cierre de una historia que prometía ser positiva pero no tan sorpresiva y reveladora.

Una ficción que nos envuelve en una atrapante historia que logrará romper con todos los esquemas, porque el poder ahora lo toma el género femenino y porque la audiencia también está compuesta por hombres y mujeres que fueron niños y niñas.

Reese Witherspoon como Madeline Martha Mackenzie, Nicole Kidman como Celeste Wright, ​Shailene Woodley como Jane Chapman y Alexander Skarsgård como Perry Wright. Todos ellos, nominados a los Emmy, protagonizan historias personales, conmovedoras y extremadamente humanas.

BIG 2

Celeste, Jane, Madeline, Renata y Bonnie son madres, amas de casa, y profesionales que viven en Monterrey, un pueblo en el Norte de California.

 Juntas, forjarán una alianza que las atravesará en lo más profundo de sus vidas e irán tras aquello que les impide ser lo que son.

Apoyadas por sus diferencias y problemas personales, se verán envueltas en un asesinato que transcurrirá en toda la serie y que solo al final logrará resolverse.

Involucradas, o no tanto como parecía, estas mujeres reflejan lo que significa ser mujer y madre a la vez en una sociedad americana actual.

Porque las situaciones de violencia junto con la opresión de los hombres, de a poco parecerá ser moneda común entre ellas y no les quedará más que unirse para no caer una por una.

Esta sororidad oculta que de a poco comenzará a hacerse notar, la solidaridad en estas relaciones de pares es lo que al final de cada capítulo será el mayor escudo que tendrán estas madres para resolver sus problemas.

La “rivalidad” del género femenino, aquel sexismo que se convierte en una convención muy común entre las personas es puro cliché de una sociedad acostumbrada a ver a la mujer como rehén fácil de estas burlas que los niños/as van cosechando de los mayores.

El bullying en los más jóvenes, que serán sus hijos, también será respuesta indirecta de lo que los grandes están atravesando en sus complicadas vidas privadas.

Se visualizan síntomas de una realidad oculta que poco a poco se convierte en un drama que nos permitirá repensar el rol de la mujer en la sociedad.

Los típicos estereotipos de una ciudad americana: las madres solteras, parejas que simulan ser “perfectas”, la rica hembra alfa del barrio y todas con algo en común: hijos y secretos del pasado y del presente que se irán revelando a medida que la ficción da su paso.

Se podría llegar a la conclusión de que hay un impulso inicial que recorrerá toda la serie.

Y aquel motivo, se irá desempolvando una vez que cada una de las protagonistas de esta historia tocará fondo, porque siempre está al dente en esta serie la contemplación de aquella necesidad de estar juntas para cualquier pesar. Porque no se necesita más que una mirada o un pellizco silencioso en modo de advertencia para saber que nos necesitamos más de lo que se puede ver en este mundo artificial, lleno de prejuicios, maldad y opresión.

Véase también en:

http://www.revistaprusia.com.ar/secciones/secciones/noticias/cine/111017-Big-Little-Lies.html

Derechos sí, homofobia no

A siete años de la ley de matrimonio igualitario, nos encontramos con que más de diez mil parejas lograron formalizar y finalmente casarse. Como cualquier matrimonio tradicional, actualmente, las personas del mismo sexo conforman su propio núcleo familiar.
Algunos tuvieron hijos, otros adoptaron. Nacieron así las familias que hoy son catalogadas como “homoparentales”.

Argentina fue uno de los primeros en oficializar estos derechos a personas del mismo sexo. Se convirtió en un referente en varios países que hoy en día gozan libremente de la diversidad de género.

Se estableció un nuevo comienzo en la sociedad argentina, donde los derechos y la inclusión social garantizaron muchas puertas para quienes aún no podían cumplir con sus deseos de formar una familia y salir a las calles siendo, sin prejuicios, lo que la religión les prohíbe ser.

Pero, si bien las leyes y la constitución hoy respaldan el matrimonio igualitario, algunas instituciones y la comunidad argentina, todavía no logran abrir los ojos frente a lo desconocido o lo culturalmente diferente a uno.

Miranda y Victoria, son un caso de los muchos que, actualmente se encuentran con estas problemáticas de género. Ellas, eligieron un jardín privado en San Isidro para escolarizar a su hija. “Cuando se dieron cuenta de que éramos dos mamás nos dijeron que no tenían vacante, pero luego supimos que sí había. Pensamos en quejarnos, pero finalmente decidimos no enviar a Mercedes a un colegio que hace ese tipo de discriminación. Por suerte ahora encontramos un jardín donde lo mejor que tiene es su maestra. Ella hizo todo bien desde un principio”, rememoró Miranda.

Situaciones atípicas a lo que una escuela tradicional está acostumbrada puede significar en un chico, hijo de familias homoparentales, un hecho traumático que debe ser acompañado por los padres (y madres) y un sistema preparado para que el niño/a pueda transitar la escuela de la manera más sana posible.

“Nunca más hables así de mi familia”, arremató Lucas, en medio de una pelea, donde un compañero de su escuela en Córdoba se refirió de mala manera a la identidad sexual de sus padres.

“Mi hijo resolvió el problema solo, pero a veces hay que alertar a la escuela sobre estos episodios”, relató Juan Delfino que, junto a su pareja, Alejandro Rivero, adoptaron a Lucas hace alrededor de cinco años.

Sofía Torres Zavaleta, que integra los equipos de Orientación Escolar del Ministerio de Educación porteño, comentó que, si a algún chico lo cargan por tener padres del mismo sexo, lo abordarán como un tema más desde la convivencia, para trabajar desde los vínculos, el respeto, diversidad y la igualdad.

La familia tipo de “mamá, papá e hijos” quedó atrás en el tiempo. Hoy en día vivimos en una realidad socio-cultural diferente y, si bien, nuestras familias nos han acompañado para insertarnos en la sociedad con valores y una modalidad de convivencia con la que el sistema aún no está preparado, política y socialmente, el compromiso es de todos y no solo del gobierno.

Es momento de tomar aquellas etiquetas y estereotipos que hieren y solo dejan marcas imborrables, para convertirlos en un modo más inclusivo. Hay que mirar atrás para conocer. La historia es importante, pero el presente, con huida hacia el futuro, se construye a partir de hoy. Si sucede, comprometámonos. Aceptemos lo desconocido y generemos cambios grandes.

La perspectiva cultural puede ser abordada desde buenos términos, interpelar la situación desde la tolerancia y el respeto logrará que la bandera de la igualdad siga flameando, pero no en modo de reclamo, sino homenajeando la lucha de varios que no se callan y siguen en búsqueda de un país más inclusivo.

Víctimas y Sometidas

Melina, Tamara, Noelia, Priscilla, Chiara, Paola, Martina, Nicole, Serena, Gabriela, Lola, Ángeles, Candela, Micaela, Araceli, víctimas y sometidas.

Una vez más, entre tantas veces ya, enciendo el televisor y me encuentro con que hallaron el cuerpo de Micaela; semienterrado entre pastizales, cerca de la ruta nacional 12, en Gualeguay.  

Unos días después, otra joven, llamada Araceli, se encuentra perdida cerca de mi distrito. Fueron casi cuatro semanas de búsqueda, donde el final que no queríamos escuchar se acercaba de inmediato…

Esta vez, aparecieron restos humanos de una mujer, cubierta por escombros y descuartizada en José León Suarez. Era Araceli. La reconocieron por sus tatuajes.

Al límite, siempre al límite. Como si nuestras vidas fueran tan sólo “una más” entre tantas muchas que circulan. Sólo parecemos ser eso, caminantes entre calles vacías y solitarias, donde nadie nunca podría salvarnos. Donde asustadas, entre el miedo y la desesperanza de decir “de ésta no salgo”, nos matan.

“Y no, no salí. No pude”.

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